miércoles, 5 de abril de 2023

Torrijas: un dulce típico de Semana Santa

Hoy toca hablar de las torrijas. Claro, alguien se preguntará: ¿tienen cabida en un blog de gastronomía y salud?... Bien visto. Dejaré esa incógnita para más tarde. Antes, me gustaría empezar por el principio. 

Y el principio de las torrijas hay quien lo sitúa… en la época romana. Fuera así o no, una receta de torrijas vuelve a aparecer el “Libro del Arte de Cozina” de Domingo Hernández de Maceras (1607). Ya sabéis, el del arroz con leche de una entrada que publiqué días atrás. 

También hay curiosas versiones de por qué se popularizó como dulce en Semana Santa. Al parecer, es un plato sencillo y contundente ante la abstinencia de comer carne en Cuaresma por mandato religioso. 

Más curioso si cabe es el de que a principios del siglo pasado, una vez perdida parte de su vinculación religiosa, era habitual encontrarlas en las tabernas madrileñas, acompañadas por una copita de vino. Un vino que sí me suena haber leído en alguna receta “casera” a la hora de servirlas. 

A estas alturas, seguro que se os hará la boca agua como a mí. Ingredientes para disfrutarlas son el pan, huevo, leche, canela, azúcar y aceite. Por descontado, admiten interesantes variaciones añadiéndose alguno más, es ese apartado de curiosidades que sabéis me gusta incluir en mis posts. 

¿Os acordáis de la pregunta de si son saludables? Pues bien. Siendo puristas, el pan, sobre todo si es pan blanco, tiene sus “desventajas”. Suele contener harinas altamente procesadas, amén de aditivos. Un consumo excesivo se asocia con riesgos de obesidad, enfermedades cardíacas y diabetes. No olvidemos el tema del gluten y la celiaquía, por ejemplo. ¿Y los huevos? Pues hay luces y sombras, pero… Pero como no quiero ponerme muy intenso con la parte nutricional, vayamos hacia la luz. ¿Os parece? 

Para una buenas torrijas es interesante que el pan sea del día anterior, un poco seco. Porque interesa que se empape en leche antes de pasarlo por huevo batido y, después, freírlo. Por último, escurridas las torrijas, se las baña en azúcar y canela. 

Llegamos así a las curiosidades, a los trucos para el paladar. Solo asomaré algunos, claro. No es este un blog de cocina. El grado de humedad del pan influye a la hora de que absorban más o menos leche. Incluso podéis partir esas rodajas de pan con un grosor u otro para que a la hora de freírlas -o comerlas- den más o menos juego o apetencia. Hay quien añade a la leche un poco de anís o vino* (de ahí lo del dato curioso histórico con las tabernas de Madrid de principios del s. XX). Hay quien golosón perdido las cubre de almíbar o de miel más o menos diluida. Bombas calóricas, vamos. 

La opción saludable puede ser, por ejemplo, usar pan de centeno o integral, rico en fibra. Con un tamaño no muy grueso, bañarlas no en huevo de ave (atención veganos), sino en fécula de maíz o harina de garbanzos (por ejemplo) sabiamente diluida en agua. Freírlas en aceite de oliva limpio, bien caliente. Y en vez de azúcar, algún sustitutivo más saludable, a vuestro gusto.  De nuevo, pueden servirse calientes o frías, aunque creo que mejor tibias o fresquitas, como prefiráis. 

Mis recuerdos de infancia de Semana Santa van ligadas a los postres de mi madre, entre ellos, el arroz y las torrijas de Cuaresma. Por eso el traerlas aquí estos días. En el célebre libro se Simone Ortega 1080 Recetas de cocina, aparecen (es la nº 1027) por ejemplo en un menú de viernes codo a codo con unas patatas al horno y un bacalao con pimientos... Curioso, por algo que os contaré más adelante.

Os invito a probadlas estas fiestas y, si gustáis, me contáis qué tal... Siempre podéis esperar al 28 de noviembre, al día de las torrijas 😊 

Nos leemos en la próxima entrada.

(*) No seré yo quien diga ni mu al libro de Ortega ni a su arte culinario. Solo comentar que en la receta de su libro ya referido si habla de usar un vaso de vino blanco. Personalmente soy de la opinión de que el alcohol mejor evaporado, reducido o similar. Un punto para ella en esa receta. Podéis buscarla y opinar, claro.

Cita del día: “Una comida sin postre es como un traje sin corbata.” Fernand Point

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