El próximo 18 de abril se conmemora el Día Internacional del Ajo. No quería faltar a la cita, aunque me adelante un día. Aunque como dicen que el ajo repite, lo mismo llegaré con su esencia a su día especial. Vale, lo admito, es un chiste facilón. Aunque para chiste, no me negaréis, la polémica alrededor de este bulbo aromático protagonizada por la cantante Victoria Beckham*.
Al parecer dijo —o no llegó a decir, que las fake news tienen un poco de “ajo”—, que España olía a ajo. En todo caso, os propongo un viaje a este alimento para descubrir muchas cosas interesantes. ¿Listos?
Empezamos con el origen de esta planta; procede del centro y sur de Asia donde se propagó al área mediterránea y, de ahí, al resto del mundo. Llevamos consumiendo ajo miles de años, los soldados romanos, al parecer, lo tomaban para infundirse valor. Y seguimos hincándole el diente a estos dientes (perdón por el juego de palabras), no sé si por su sabor u olor, para gustos, colores, como quizá por sus propiedades. Pero de estas os hablaré después. Sé que os pirran las recetas en los blogs de gastronomía y no os voy a alejar con una ristra de ajos, a lo vampiro. ¿O sí? Porque, ¿de dónde viene esa relación entre los ajos y la literatura vampírica? Intuyo que forma parte del folclore popular, puesto que se utilizaba en “brujería” (muy entrecomillado) para ahuyentar la mala suerte. En la famosa obra de Bram Stoker , —por cierto, falleció en abril, pero no por los ajos, claro— lo que usaba el Dr. Abraham Van Helsing para evitar que el vampiro más célebre de la literatura entre en la habitación de Lucy no son dientes... sino las flores de la planta. Pero, acercaos, no seáis tímidos que no muerdo…
En la cocina mediterránea sobre todo no puede falta este ingrediente. Por ejemplo, en las sopas de ajo, en el ajoarriero, también en el bacalao ajoarriero o el en pollo al ajillo. Para los más avispados, comentar que las gambas al ajillo tienen su propio día mundial… este mes de abril!!!!
Volvamos a la cocina, ¿os parece? La sopa de ajo o sopa castellana es un plato sencillo y de rancio abolengo culinario. Típica de Castilla y León, el pan duro, el huevo y el ajo señorean su preparación.
El ajoarriero (o ajada) parece unir dos vocablos. El del ajo y el del arriero, un oficio ya extinto. Se llamaban arrieros a las personas que transportaban mercancías con mulas u otros animales por las distintas villas y ciudades. De la necesidad surgían recetas como la de esta pasta donde se machacaban, en un mortero, patata cocida, ajo, huevo y aceite. Sé que hay quien asocia al ajoarriero con el bacalao. Con bacalao hablaríamos así de bacalao ajoarriero (o al ajoarriero).
El recuerdo de mi infancia era una preparación muy parecida que mi madre llamaba tiznao. Tiznao manchego, añado yo.
El nombre tiene que ver con que al llevarse los ingredientes al fuego, entre cenizas, se tiznaba el bacalao en salazón, las patatas, los pimientos rojos secos, la cebolla y los ajos como grandes protagonistas. Además del aceite y el pimentón. El pollo al ajillo es otro clásico de nuestra gastronomía en la que la sartén y los ajos aromatizarán el aceite y darán un gusto delicioso al pollo. Debería hablar y no lo haré, del alioli. Esto es, del ajoaceite. ¿Unas patatas bravas sin ajoaceite, cómo es posible? Esa salsa es la reina de muchas tardes de tapas aunque sabéis que puede resentir nuestra salud si abusamos de ella. No obstante, por aclamación popular le dedicaré una entrada otro día. Voy a colar una foto (la de aquí al lado) de un hummus de garbanzos al que le suelo echar un generoso ajo cuando lo preparo. Un par de curiosidades para no agotar al respetable con tanto ajo.
Si os gusta el ajo, no dejéis de visitar la localidad norteamericana de Gilroy, en California; al parecer, es la capital mundial del ajo (por cierto, en inglés es garlic). En julio celebran el Gilroy Garlic Festival.
Penúltima curiosidad por hoy, el cuadro que veía aquí al lado se titula Bodegón con besugos, ajos y naranjas; y es del pintor Luis Egidio Meléndez (tomada de Wikipedia).
Cita del día: “Sin ajo, simplemente no querría vivir” Louis Diat, creador de la sopa Vichyssoise.
(*) La última curiosidad es que la cantante arriba mencionada cumple años.... ¡Hoy, 17 de abril! Eso sí es estar en el ajo. :-D



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