miércoles, 19 de abril de 2023

El único fruto del amor, la banana

Comienzo esta entrada con un guiño cómico, como algunos ya habréis adivinado, al tema musical de Ben Sa Tumba & Son Orchestre. Y lo hago porque el tercer miércoles de abril se celebra el “Día Internacional de la Banana”. Bueno, y del plátano. Pero, ¿son lo mismo? Gran pregunta. Acompañadme y os lo cuento junto a otras curiosidades, incluidas algunas gastronómicas… que para eso este blog se llama como se llama. ¿Listos? Vamos a ello. 

Aunque parecidos, no son lo mismo, aunque son de la misma familia. El plátano es pequeño, en comparación con la banana, y más curvo. Cierto anuncio televisivo nos hablaba de otra característica, las pequeñas motas negras, para identificar al plátano  En Europa tiene su origen como Indicación Geográfica Protegida (IGP) el plátano de Canarias (el del anuncio, además).

En tanto el origen de la banana suele ser desde países de África a Centro y Sudamérica. También tienen sus particularidades a nivel nutricional, de hecho el plátano madura más tarde que la banana, pero eso lo dejamos para el final. Así no os agobio con datos técnicos. 

Entre las curiosidades gastronómicas seguro que os suena un postre llamado Banana split. Su inventor fue un joven de Latrobe (Pennsylvania, EUA), quien inventó y comercializó allá por el año 1904 un triple helado sobre una base de plátano. Y que además tiene su día mundial: el 25 de agosto. 

Habrá quien esté esperando que hable de otro plátano, muy típico en la gastronomía latinoamericana, afrocaribeña y africana: el plátano macho. Si es por nombres, este tercer amigo de la cocina recibe varios: plátano macho, plátano verde, plátano para cocer o hartón. Procede de Asia y a diferencia de los otros dos suele ser de color verde intenso en el exterior y blanco por dentro. Pero justo dentro está la gran diferencia, por su composición está menos dulce que el plátano común y la banana. El alto contenido en almidón lo habilitan para ser comidos cocidos o fritos (como si fueran patatas o yuca). No abandonamos al plátano macho porque son famosos con él los patacones (o tostones), las tajadas, el manchamanteles o el mofongo. Quiero regresar a mi amigo el plátano. Hay quien lo relaciona con la felicidad, ya que ayuda a que generemos serotonina y esta se asocia al estado de ánimo. También procede de Asia donde puede encontrarse algo parecido a una Ruta del Panqueque de Banana. Obviamente, se refiere a varios países en los que el plátano se cocina en forma de tortas con harina huevos y otros ingredientes (según el país y la zona, claro). 

En los EUA es usual en los desayunos el banana bread o bizcocho de plátano. Es curioso que podamos disfrutar, sobre todo en verano, de los batidos de plátano, ya que por su bajo contenido en agua es complicado hacer zumos de esta fruta. Con menos aporte calórico que su prima la banana, destacar el de proteína, fibra, hierro y vitaminas A y C.


Voy a poner el punto final asomando aquí un libro de recetas mítico como es 1080 recetas de cocina, de Simone Ortega. En él, encontraréis desde una receta de flan de frutas a una de plátanos al ron donde se flambean con ese licor (de ahí que sí le de mi vº bº por lo que ya sabéis del alcohol). No es la única receta de ese libro en el que aparecen los plátanos (también los vemos en una de arroz a la cubana), pero si que quería destacarla porque justo es la última, la 1080, y en ella los plátanos son los protagonistas. 

Por cierto, en esta, se fríen y, además del ron caliente, se sirven con helado de vainilla. Espero que los disfrutéis ya en el desayuno, en la comida, a media tarde o a la cena, aunque recordad que son muy energéticos, de ahí que los deportistas los consuman no solo para reponer energía. También para ayudar a prevenir calambres musculares, por su elevado contenido en magnesio, al combatir la fatiga física.


Cita del día: "Los ingredientes no son sagrados. El arte de la cocina es sagrado." Tanith Tyrr.

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